martes, 12 de abril de 2011

Lombrices y mezclas en la escuela 4 de Lomas de Zamora

Patricia Dehrs, directora de la escuela número 4 de Lomas de Zamora observó una clase de CTC y nos envío este mail que nos lleno de ganas de seguir trabajando. Lo compartimos con toda la comunidad y esperamos comentarios. Gracias Patricia!

"Quiero compartir la observación en 4to. año de dos clases (una hace 15 días y otra hoy) tema: mezclas...


Hace 15 días, llevó más de una hora de clase que los chicos pudieran alcanzar el concepto de mezclas y soluciones; homogéneo y heterogéneo, etc. Yo dudaba de su comprensión...

Hoy observé otra clase en el mismo curso (estaban trabajando una experiencia con maizena y agua)... llegué en el momento que observaban por el microscopio... luego comenzaron a sacar conclusiones... Y PARA MI SORPRESA... ya utilizaban el vocabulario específico, pero no solo eso, JUSTIFICABAN SUS RESPUESTAS diciendo que "al principio parecía de una sola fase, y que era homogénea, pero luego a través del microscopio veían los granitos, y en los residuos que quedaban en los vasos se separaban también en dos fases... por lo tanto la mezcla era heterogénea.

Además, estoy observando que esta manera de trabajar se está transfiriendo a otras áreas, ya que ellos mismos, cuando trabajan por ejemplo en matemática pueden argumentar y contraargumentar justificando las distintas formas de resolver un mismo problema...

Lo mismo estoy observando en 5to. Aprenden a repensar sus hipótesis iniciales, rectificando o ratificando sus ideas, con un poco más de flexibilidad que en cuarto.

Estoy ansiosa que comiencen los chicos de 6to. que ya tienen dos años de trabajar en CTC... y seguramente será mejor.

ME ENCANTA SORPRENDERME ASI!!!!"

lunes, 28 de marzo de 2011

Enseñar ciencia para aprender a pensar

Melina Furman, coordinadora científica de Sangari Argentina, escribe para Infobae sobre la importancia de la enseñanza de la ciencia en la escuela.

La idea de que hace falta apostar por la educación científica de chicos y jóvenes en un país que busca un horizonte de crecimiento no es para nada nueva. De tanto escucharla, comienza a formar parte del paisaje, y se convierte en una de la serie de obviedades que han sido así desde siempre, de esas que no se pueden cambiar.


A muchos de nosotros esa apuesta todavía nos quita el sueño. Somos los que pensamos que construir una mirada científica como sociedad es una oportunidad para que nos vayamos acercando al mundo desde un lugar más creativo, más crítico, más "preguntón", menos prejuicioso.

Cuando pienso en estas cosas, me vuelve a la mente una frase de Marilyn Cochran Smith, una educadora norteamericana: para emprender caminos difíciles, lo que necesitamos son "pruebas de posibilidad", ejemplos de escenarios donde lo que buscamos realmente sucede, con gente de carne y hueso, en escuelas reales, incluso algunas en las que las probabilidades de éxito juegan rotundamente en contra.

El desafío, entonces, es volver a hacer la apuesta con fichas nuevas, haciendo pie en aquellos casos en los que, vemos, formar mentes científicas es posible.

¿Qué tienen en común estos escenarios? En todos ellos, vemos maestros que no están solos en la tarea de dictar clases que inviten a los chicos a pensar por ellos mismos, a explorar caminos nuevos, a buscar buenos argumentos para convencer y ser convencidos de algo. Vemos docentes que, poco a poco, se convierten en investigadores de sus propias clases, que piensan qué salió bien, qué no tanto, y qué cambiar la próxima vez.

Indefectiblemente, cuando eso sucede, vemos a los chicos (y no sólo a los "buenos alumnos", sino a todos los chicos) disfrutando del esfuerzo de pensar y de aprender a hacerlo cada vez mejor.


La nueva apuesta, entonces, es lograr que estas escenas dejen de ser islas y formen parte de un nuevo paisaje, en el que la obviedad ya no sea todo aquello que no supimos conseguir sino todos los futuros posibles que querramos imaginarnos en conjunto.

El arte como una de las bellas ciencias

Diego Golombek es científico, investigador, guionista, divulgador y también es el Doctor G, ese pesonaje entrañable que desde Canal Encuentro logra que miles de niños y adultos se fascinen por la ciencia. También es asesor de Sangari Argentina y más de una vez ha compartido con toda la comunidad de CTC sus ideas sobre la ciencia en el aula.
Reproducimos en nuestro blog un texto inspirador que Diego publicó en la revista de La Nación, a propósito de la relación entre arte y ciencia. Para leer, pensar y disfrutar

EL ARTE COMO UNA DE LAS BELLAS CIENCIAS

Por Diego Golombek
Perros y gatos, Boca y River, hemisferio derecho y hemisferio izquierdo... arte y ciencia. Al menos así las aprendemos y construimos, como dos polos opuestos de la creatividad humana. Sin embargo, tienen más en común que lo que puede nuestra filosofía -son dos maneras complementarias de mirar, entender y fascinarse por el mundo. Es que más que un sustantivo la ciencia debería ser un verbo que conjugara las acciones de mirar, experimentar, hacer preguntas, maravillarse, querer conocer más y más-o sea, una parte indisoluble de la cultura. Sí, sí: de la cultura, tanto como la literatura, el teatro, el fútbol o la belleza.
Viajando desde el Soemnium de Kepler hasta las mariposas de Nabokov, desde los conejos bioverdes de Eduardo Kac hasta el Quanta de Gilberto Gil ("a arte é irmã da ciencia") encontraremos la misma transpiración, las mismas obsesiones e imaginaciones, las mismas miradas perdidas de quienes saben que pueden y deben cambiar el mundo.
Ya se sabe: si levantamos una baldosa en Exactas seguramente aparece un poeta. Y de la unión entre la ciencia y el arte, como de la pluma y la pólvora, puede brotar la rosa más pura. El arte es, en el fondo, ciencia aplicada.

Para ver la nota completa, click aquí

Un video para niños y niñas sobre el calentamiento global y cómo combatirlo

La doncella Adelaida quiere ir al baile del rey de la Comarca del Hielo pero para conseguirlo debe enfrentar toda la furia del planeta. Con casco y espada luchará contra incendios, basurales y sequías & en suma, contra el calentamiento global que supimos conseguir.


Es la vieja historia de amor entre la aspirante a princesa y el príncipe puesta al servicio -sin solemnidades y con mucha creatividad- de crear conciencia en niños y niñas de males nuevos y de cambios posibles.

Este es el tema del corto animado Una princesa en apuros, ilustrado por Isol y realizado por el Área de Educación de FLACSO con el apoyo de la Embajada Británica. Bajo la coordinación pedagógica de Inés Dussel, directora de Sangari Argentina, el corto fue producido por Patricia Ferrante y Sonia Jalfin.

Para verlo, click aquí

jueves, 4 de noviembre de 2010

¿Cómo se producen las fases de la luna?

En 5to grado los docentes de Buenos Aires y Tucumán vienen trabajando con la unidad de Tierra, Sol y Luna. En las primeras clases, los chicos estuvieron aprendiendo cómo se producen el día y la noche, por qué existen las estaciones del año y cómo van cambiando la cantidad de horas de luz en verano y en invierno.

Una de las preguntas más intrigantes que plantea la unidad es: ¿Por qué la Luna tiene fases? Hoy queremos compartir con ustedes una animación que armó Fabián Nouche, tutor de CTC de la provincia de Buenos Aires, que esperamos que les resulte útil para sumar a las actividades del libro y trabajar este tema fascinante junto con los chicos.

¡Que la disfruten!




martes, 28 de septiembre de 2010

¡Largamos con TSL>!

Hola queridos/as CTCianos,
Recibimos un relato que nos emocionó e inspiró mucho. Es de una maestra de 5to grado A de la Escuela número 4 de Lomas de Zamora contando cómo salió la primer clase de Tierra Sol y Luna.

Ahí va su relato:
 Hoy fue la segunda clase soñada de todo maestro! Hicimos las mediciones de las
sombras en el patio y nos salieron fantásticas. Los chicos hipermotivados
propusieron medir sus propias sombras, debatieron sobre la sentencia de una
alumna "el sol gira" (casi la matan con frases del tipo "no te das cuenta que lo
que se mueve es la tierra", aunque no pudieron explicar por qué se daban
cuenta), propusieron medir sus propias sombras, ubicaron el sol al norte,
describieron en el aire el arco sin que pasara por encima de sus cabezas y
vieron que tengo el seguidor del 31/8 y ya querían empezar el trabajo en
equipos... Unos divinos. Hicieron las preguntas y no trabajamos con el libro
porque sólo tuvimos dos horas de clase. Los recreos fueon tremendos porque
pusieron sillas para impedir que los chicos pisaran sus seguidores pegados en el
suelo y hasta tuvimos una medición donde no hubo sombra porque se nubló. Fue
inolvidable nuevamente.
GRACIAS A VOS Y A TODOS LOS CAPACITADORES POR TRANSMITIRME LOS CONOCIMIENTOS
¿Cómo les fue a ustedes? Opinen, manden dudas, miedos, satisfacciones, lo que les parezca interesante para compartir.
Saludos y hasta la próxima...








jueves, 23 de septiembre de 2010

¡Feliz Primavera!

Hola!Llegó la primavera: más sol, más calorcito, espíritu primaveral y... ¿más amor?
Diego Golombek devela algunos misterios sobre la primavera y el amor.
Decimos que la primavera es la estación del amor. Las evidencias científicas, por lo menos en lo que al género humano se refiere, no parecen darnos la razón. Pero como cualquier excusa es buena para hablar de amor, aquí vamos. Disipa nuestras dudas el biólogo Diego Golombek, autor de Sexo, drogas y biología (Siglo XXI Editores), un libro sobre el amor , como él lo califica.
¿Qué sabe la ciencia del amor?
El amor es, como todas las emociones, una configuración particular del cerebro que conlleva reacciones inconscientes en todo el cuerpo como cambios en la frecuencia cardíaca, sudoración, rubor, etcétera. En particular, el estado de enamoramiento utiliza los mismos circuitos neuronales que los mecanismos de búsqueda de recompensa, por eso tal vez podamos decir (con un poco de exageración, claro) que el amor es como una adicción o una droga dura.
¿Pueden decir algo los científicos sobre qué nos hace elegirnos?
Mucho. Hay señales inconscientes de salud, de estado reproductivo, hasta de compatibilidad inmune, que entran en juego a la hora de elegir pareja. Asimismo, hay muchos rasgos imperceptibles de edad, de género o de aptitud reproductiva que el cerebro engloba bajo la idea de "belleza", que por supuesto está también modulada por características sociales o culturales. Lo interesante es que los humanos son también capaces de escapar a este mandato biológico y, por ejemplo, sentirse muy atraídos por personas más allá de sus posibilidades reproductivas.
¿Qué experimentamos en el momento del flechazo, de la confirmación?
Por supuesto que más allá de estos mandatos biológicos, aquí entran en juego pautas sociales, culturales, educativas y hasta de clase. Sin embargo, el estado inicial de enamoramiento se correlaciona con cambios importantes en el funcionamiento cerebral, incluso se ha visto que durante esta etapa inicial podría haber una disminución en tareas de atención, aprendizaje o memoria.
¿Cuáles son las diferencias de género más notables?
Las mujeres dedican una gran cantidad de energía a la manutención y crecimiento de sus gametas (los óvulos), y obviamente cuidarán muchísimo con quien compartirlos. A grandes rasgos, los machos de cualquier especie tienen una estrategia diferente: la producción masiva de gametas (espermatozoides) y la necesidad de asegurarse la perpetuidad de sus genes, casi diríamos que por cualquier medio. Asimismo, los rasgos de belleza que se notan en las mujeres tienden a estar más relacionados con la edad y las posibilidades reproductivas (y, por otra parte, algunos de estos son los que se resaltan con cirugías o, más sencillamente, con maquillaje, como en los ojos o los labios). Por su parte, los rasgos de atracción en el hombre tendrán más que ver con las posibilidades de cuidado y crianza de la futura familia.
¿La primavera es la estación del amor?
Muchas especies son de reproducción estacional, aunque no es estrictamente el caso de los humanos (pese a que hay algunas evidencias de que habría una tendencia hacia un comportamiento reproductivo estacional). Lo de asociar la primavera a la estación del amor seguramente provenga de una percepción cultural relacionada a que luego del invierno la gente tiende a salir más al exterior y, por lo tanto, a relacionarse más con los otros.
¿Hay algo que todavía la ciencia no sabe y se está investigando? ¿Vamos a poder reservarnos una cuota de misterio?
¡Muchísimo! (en ambos casos). No sabemos demasiado sobre el amor como adicción, o por qué se eligen y mantienen parejas que no parecen ser las adecuadas para una vida "normal". Tampoco sabemos cómo es la transición del estado de enamoramiento inicial al amor crónico y sostenido. Pero más allá de las lupas que podamos orientar hacia el cerebro, las subjetividades siempre tendrán una necesaria y atractiva cuota de misterio: saber más, querer saberlo todo, pero siempre tener un universo de preguntas por delante. Y nosotros somos el principal de los misterios.

¿Y ustedes qué creen? ¿Es más facil enamorarse en primavera?